Beber agua de río, la luz de la mesilla de
noche, un día lluvioso, una mañana soleada, orinar tras aguantarse varias
horas, barajar cartas recién compradas, plantar un libro, escribir un hijo y
tener un árbol. Es la sensación de abrir la ventana por las mañanas, quitarse
un moco que lleva clavado todo el día, ponerse primero los zapatos y después
los calcetines, guiñar un ojo a alguien en el bus, robar una manzana, hacer un
calvo y encerarlo después, el aliento a
cabra de las mañanas, tomarse una caña, dos cañas, tres cañas. Tirarse a una piscina de
bolas en bolas, tatuarse con tinta color carne, llevar muletas sin ser cojo o la resaca dominguera después de un buen sábado. Puede ser todo lo que
quieras pero ante todo es una jirafa en bicicleta. ¿Qué esperabas?
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